Por Jan-Uwe Ronneburger - DPA

Casi nadie duda en Israel de que Irán trabaja a contrarreloj en el desarrollo de una bomba atómica, pero muchos israelíes dudan de que la comunidad internacional esté haciendo lo suficiente para convencer a Teherán de que desista de su plan. Intencional o no, el debate sobre un posible ataque militar contra las instalaciones nucleares iraníes ha aumentado la presión sobre Occidente, Rusia y China, para que no sigan permitiendo que saque adelante su programa atómico. El temor a que el pequeño pero militarmente poderoso Israel ponga en llamas la región con un bombardeo solitario no parece descabellado. El informe del OIEA incrementó las tensiones tras el anuncio de que Irán ya elaboró el modelo informático de una cabeza nuclear y que hizo experimentos explosivos para provocar una reacción nuclear en cadena. "El problema es el doble carácter de las actividades nucleares", dijo el experto alemán Harald Müller. Ocurre que en la fase de investigación y desarrollo de la energía nuclear, ciertas tareas pueden ser atribuidas tanto a programas de armas como a su uso civil.